Si estás leyendo esto es porque te ha picado la curiosidad, tal vez eres emprendedor y no sabes como vender tu idea, o tal vez quieras superar una entrevista de trabajo pero no confías en tus capacidades.

Te voy a decir  algo, la mayoría de nosotros sentimos rechazo automático cuando oímos la palabra “vender”.  Es algo que tenemos interiorizado desde niños, la imagen del vendedor de humo, el vendedor que engaña, que te va a vender algo que no quieres ni necesitas. Si lo piensas, es lo más parecido al hombre del saco. En mi vida he escuchado a pocas personas decir: «me encanta vender».

En este post podría hablarte de las técnicas que puedes encontrar en cualquier manual o curso online pero voy a ir un poco más allá. Vender es algo que tiene que ver más bien con tu mentalidad y con superar creencias limitantes, ya que por muchas técnicas que aprendas, si tienes interiorizado que vender es malo, no hay nada que hacer.

En la imagen que tienes a continuación, imito la cara que se le queda a muchas emprendedoras cuando hablamos de vender 😉

Todos vendemos

Si lo piensas bien, en el fondo si que sabes vender. Desde pequeños intentamos conseguir lo que queremos negociando o exponiendo una idea a nuestros padres. Mis hijos por ejemplo, generan un auténtico argumento de ventas cada vez que quieren conseguir algo de mí y saben que no va a resultar nada fácil. 

Intenta recordar cómo te sentías cuando tenías que vender una “idea” a tus padres, ¿Te costaba? Probablemente no, si realmente creías en lo que les intentabas “vender” 

Me explico, si intentabas convencerlos de algo que en tu interior sabías que estaba mal o no era apropiado, posiblemente se te notara y  no pondrás todo tu empeño. En cambio si estabas convencido de que tenías que ir a esa fiesta «si o si» porque iba el chico de tus sueños (esa parte se omite en la negociación) el argumento que dabas resultaba tan convincente que tus padres cedían y te dejaban ir.  Seguro que puedes encontrar ejemplos así en tu infancia y adolescencia. Pero cuando crecemos… vemos a los vendedores como unos charlatanes y nosotros no queremos ser eso ¿verdad?.

La cuestión es que las ventas hacen crecer una empresa y si no hay ventas… no hay negocio y tendrás que cerrar el negocio o dejar que otro tome un puesto de trabajo que podía haber sido tuyo.

Mi inicio en el mundo de las ventas

Te voy a contar mi historia, sobre  cómo empecé a vender de forma innata y sin engañar a nadie.

Realmente yo no sabía que me gustaba vender pero cuando era muy jóven, 18 años aproximadamente, trabajé como azafata de promoción en una conocida marca de coches.

Me ubicaron en la exposición principal de la marca, allí estuve unos 15 días que duró la promoción. Era una época donde se vendían muchísimos coches de esa marca en concreto así que cuando mi terreno estaba tranquilo, me acercaba a los vendedores y los observaba mientras atendían al público, me encantaba la forma en la que le preguntaban al cliente, lo escuchaban, le daban su propuesta y le hacían sentarse en el vehículo o sacaban al cliente a conducir el coche para aumentar su deseo de compra.

Era como un cortejo. Se dieron cuenta de mi interés y me pidieron que ayudara con los clientes cuando no tuviera que atender la promoción. Y así lo hice , para mí resultó muy divertido. Me lo tomé como un juego y repetía los pasos que observaba en los vendedores de forma natural. 

En ningún momento me sentí como una vendedora que intenta embutir algo a alguien que no quiere, todo lo contrario. Sentía que realmente estaba ayudando a las personas que venían a mi para que les facilitara el vehículo que necesitaban. Por supuesto, algunos no compraban pero los atendía tan bien pero luego me solían llegar “recomendados”.

Se me olvidaba decirte que posteriormente a esa experiencia me contrataron y empecé en el departamento de administración pero apenas dos meses después estaba en el departamento de ventas. Estuve allí 4 años hasta que decidí dar el salto a otra empresa en otro sector totalmente distinto.

Sin duda aprender a vender me abrió las puertas a muchas oportunidades que de otra forma no habría tenido. Gracias a eso pude trabajar en varias multinacionales, conocer muchas personas fantásticas, ganar mucho más dinero que en puestos administrativos y adquirir un aprendizaje que no se paga con nada.

Pero no todo es bueno en el mundo de las ventas. En determinadas ocasiones, las empresas presionan a su personal para aumentar la facturación de cualquier forma y eso causa estrés y malestar en los vendedores que no quieren vender por medio de presión como yo. Y te aseguro que siempre me mantuve fiel a mis principios y no entré en esa venta agresiva. A pesar de hacerlo a mi manera, los números siempre salían bien.

Considero que la venta «agresiva» que exigen algunas empresas sólo consiguen resultados a corto plazo y da igual donde estemos, nuestro objetivo es conseguir el cliente pero también fidelizarlo y que la venta sea recurrente, no puntual porque le vendimos algo que no necesitaba.

Mis claves para vender sin vender

  • Veo la venta como una acción de ayudar a otra persona a tener un producto o servicio que quiere o necesita
  • Nunca vendo nada a alguien que no necesita lo que tengo para ofrecerle.
  • Me centro en averiguar las necesidades del cliente en lugar de en mis necesidades
  • Debe fluir de forma natural
  • Es un WIN-WIN para ambas partes
  • Me preparo previamente a la venta (objeciones, competencia)

Nunca vendo nada a alguien que no necesita lo que tengo para ofrecerle.

Sin duda, para llegar a este punto, probablemente debas trabajar muchas creencias limitantes o incluso timidez. Pero sin duda vale la pena hacerlo, ningún negocio subsiste sin venta, no lo olvides.

Puedes escuchar este podcast en el post que tienes a continuación y ¡no olvides compartir si te gustó!.

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